Alcácer reaparece

Se volvió a ver una Selección moderna.
Ante la primera presión galesa, a veces intentaba España una salida lavolpiana con los centrales abiertos.
Después dejó de hacer falta.
Rodrigo era el único con derecho a rumiar, el único pausado y realmente “horizontal”, porque en cuanto superaba esa línea, el juego de la Selección se hacía muy directo.
Saúl y Ceballos pasaban de inmediato, a menudo con primeros toques, buscando las carreras de Suso, Alcácer y Morata.
Eso que ahora se llama “profundidad” estaba garantizado.
Se ampliaba por la posición de Suso y Alcácer como extremos.
El campo se abría mucho, los espacios se ocupaban bien y el toque, nuestro famoso toque, era rítmico y vivo.
Podríamos concluir que en cuestiones de estilo, y tratándose del equipo de todos, Luis Enrique logra un equilibrio, un punto medio: confirma el estilo a cambio de darle un poco más de velocidad.
Esa mezcla gusta a todos y además es lo que España necesita.
Podría decirse que Luis Enrique ha actualizado el consenso nacional sobre la forma de jugar y que ha llegado a la selección con dos cosas: seguridad y verticalidad.
Es directo dentro y fuera del campo.
En la banda da la impresión de que todo está controlado y a la vez de que todo le toca más o menos un pie.
El balón llegaba, por tanto, muy rápido arriba, donde competían los olvidados delanteros de la diáspora, los emigrantes a los que Luis Enrique quería ver “volar”.
Todos estuvieron bien, pero destacó Alcácer por su claridad.
Dos tiros, dos goles.
Es verdad que la defensa galesa fue desastrosa, una de las peores que podamos recordar, pero el valenciano demostró que atraviesa uno de esos estados de confianza sobrenatural por los que alguna vez en la vida pasa todo delantero.
Contra todo pronóstico, Dortmund le ha inspirado y ahora mismo está para que lo repesque el Barcelona o para que el Madrid le haga una oferta.
Esta temporada lleva nueve goles en el equivalente a dos partidos y medio y se mete de nuevo en la lucha por el puesto con un Morata que a veces parece que espanta a su ángel a base de carreras.
Luchó mucho Morata, quizás demasiado, hasta parecer ofuscado.
Quería recuperar el terreno a Costa y al final le sale otro competidor.
Lo mismo que le está pasando a Alcácer con los goles le sucede a Suso con las asistencias.
Se ha convertido en uno de los mejores pasadores en Italia y contra Gales dio algún buen pase y un tiro al palo.
Aunque no es Silva ni Asensio, su zurda no desentona y ofrece más disciplina en el extremo.
Es más puramente extremo.
Asegurada la continuidad del juego con Rodri y Ceballos, el amistoso y los cambios sirvieron para que Luis Enrique ampliara el grupo.
Era una prueba y la aprovechó (importante Bartra).
La cohorte generacional ya está, ahora toca ir depurándola.

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