La gran estafa del trucaje del cuentakilómetros

Más de 120 afectados, muchos de ellos sevillanos, es el último balance que ha dejado la estafa más frecuente dentro del mundo del motor y de la compra-venta de vehículos de ocasión.
Un fraude que genera millonarios beneficios pero que a cambio tiene un coste penal muy leve.
Ambas circunstancias determinan que este tipo de engaño, al que más se exponen los compradores de un vehículo de segunda mano, no tenga freno, ni tampoco fronteras.
Un informe del RACC cifraba en 343 millones de euros el volumen de lo que se puede llegar a estafar en España en un informe que publicó en 2014.
Desde entonces la situación no ha mejorado como demuestra la preocupación a nivel europeo que existe con la incidencia de esta estafa, ya que el riesgo de trucaje aumenta si el coche se compra en otro país.
El pasado mayo, el pleno de la Eurocámara pedía a la Comisión Europea que en un plazo no mayor a doce meses presentará una batería de medidas para reforzar la lucha contra la manipulación de estos dispositivos y alertaba que en las ventas transfronterizas los vehículos que tenían incorporado ese trucado podrían suponer entre el 30 y el 50% del total de las operaciones.
Además de los compradores engañados, los otros afectados por este gigantesco fraude son los empresarios del sector que ven su imagen dañada y sus negocios cuestionados.
Las tres últimas empresas investigadas por la Policía Nacional, con sede social en Dos Hermanas y Utrera, no pertenecían a la Asociación de Concesionarios de Vehículos de Ocasión de Andalucía.
«Si te fijas en la fecha de constitución de estas sociedades, llevan muy poco tiempo operando.
Muchas veces se crean sólo para cometer estas estafas porque son muy rentables aunque hacen un daño tremendo», dice Manuel Berrocal, presidente de la asociación andaluza.
La UE ya alertó el año pasado que entre el 30 y el 50% de los vehículos que se venden en operaciones transfronterizas tienen el contador manipulado Cuando la Policía intervino en una de esas empresas en abril del año pasado, la cifra de afectados que los agentes localizaron era de 29.
Los investigadores cifraron el fraude en más de 300.000 euros.
A final de año, la denuncia de un comprador de Torremolinos volvía a poner a los agentes sobre la pista de las mismas sociedades, que habían seguido ofertando y vendiendo vehículos con el kilometraje manipulado a pesar de que la Policía había detenido a varios de sus responsables en abril.
Con 125 víctimas que habían adquirido un coche con el cuentakilómetros trucado, las ganancias de los estafadores presumiblemente se habrá triplicado sin haber pisado la cárcel.
«Nosotros colaboramos con el GIAT (grupo de investigación de tráfico de la Guardia Civil) y somos conscientes de lo complicado que es frenar estos engaños.
Las penas son insuficientes y en muchas ocasiones, cuando el comprador se da cuenta del engaño, si le devuelven el dinero, la denuncia se retira y al final no se investigan los casos», explica Manuel Berrocal.
La Audiencia Provincial de Sevilla juzgó en 2014 a dos mecánicos que habían montado un taller clandestino móvil en una furgoneta y trabajaban por encargo para empresarios que vendían los coches manipulados.
A ambos acusados, el tribunal les impuso cinco meses de prisión y a sus clientes le cayeron penas que iban de los dos meses a los cinco.
Un fraude por 30 euros Además del escaso riesgo que asumen estos estafadores, tampoco necesitan de grandes medios para ejecutar el fraude, que está al alcance de cualquiera.
Hay empresas, señala el presidente de la patronal del sector, que se ofrecen en internet para reparar cuentakilómetros que en realidad se dedican a la manipulación de los datos que contiene el dispositivo.
«Llamas por teléfono y por 30 euros y en menos de una hora, tu coche con 500.000 kilómetros pasa a tener menos de la mitad».
Eso se traduce en un aumento automático del valor.
Por eso, este tipo de fraude no es sólo obra de profesionales; también hay particulares que recurren a estos trucajes para sacarle más dinero a su coche.
Manuel Berrocal admite que en sus concesionarios también han sido víctimas de este engaño.
Desde que los dispositivos pasaron a ser electrónicos en la década pasada, se ha facilitado la posibilidad de alterarlos.
En la UE han lanzado todas las alertas porque además el mercado de los vehículos de ocasión está en un momento de crecimiento.
En estos momentos se venden 1,7 coches de segunda mano por cada vehículo nuevo que sale del concesionario.
¿Cómo esuivar el 'afeitado? En el argot se conoce a este fraude como afeitar el cuentakilómetros y desde la patronal que aglutina a los concesionarios de vehículos de ocasión, recomiendan siempre acudir a puntos de ventas autorizados y de confianza y solicitar el histórico del vehículo, donde deben constar las revisiones oficiales, la vida útil.
Sin embargo, reconocen que un porcentaje muy importante del fraude se comete en los vehículos que no han pasado aún la primera ITV y que por tanto no hay registro oficial del kilometraje que lleva cubierto.

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